La enfermera Floria ejerce su profesión con pasión y rigor. Incluso en medio del caos escucha siempre a sus pacientes y acude de inmediato a las urgencias. O casi siempre, porque la realidad cotidiana resulta a menudo imprevisible. La falta de una compañera en una planta completa y con demasiados pacientes hace que Floria se enfrenta a una lucha desesperada contra el tiempo.